RASTAS COMO HACER RASTAS/dreadlocks/VIDEO

Por: Rastascoty  25/08/2008
Palabras clave: Peluqueria, Reggae, Dreadlocks

Acá te contamos el secreto. Fuimos a verla a Coty, la estilista número uno en peinados rastafaris que nos da la clave para lucir unos buenos dreadlocks. Ciudad.com Esta historia la escuchamos en la sala de espera de Coty. Resulta que el tipo se fue de vacaciones a Brasil, hacía tiempo ya que se venía dejando unos pelos largos en la nuca para que cuando crecieran lo suficiente se convirtieran en unos buenos dreadlocks. Caminando por la calle conoció a un hippie que por unos 50 reales le aseguró que podía lograr el look que deseaba. Al día siguiente, realizaron la operación y el resultado fueron unas pseudo-trencitas totalmente embadurnadas con parafina. “En unos días se te va la parafina, dos semanas como mucho prometió el estilista especializado en peinados jamaiquinos que curiosamente llevaba el pelo corto al ras. Dos meses después el resultado seguía siendo el mismo: impresentable. De regreso a Buenos Aires, buscó alguna solución menos drástica que la doble cero. Navegando en la red encuentró la mujer que sería su salvación.

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Se trata de Coty, la artista número uno del look rasta que desde hace más de 15 años tiene su sede central en el barrio de Villa Urquiza y que le aseguró que todo tenía solución. Y así fue, no importó que tuviera que pasar un par de horas lavando con detergente el pelo para que se fueran los últimos restos de parafina, tampoco se sentía el dolor por los tironeos que exigía lograr un look de este tipo de forma natural, ni el tiempo y la plata que llevara. La misión estaba cumplida. “La mitad de la gente que viene a verme es para que le arregle los desastres que le hacen en otros lugares”, explica Coty, diseñadora y estilista de la mayoría de los rastafaris criollos más conocidos ("Bahiano, Nonpalidece, Marcos de Radio Roots, Sebastián de Duro de domar, el arquero Sandro Guzmán..., en 20 años hay muchos que no las tienen más, y son tantos que ya ni me acuerdo"). La mujer trabaja con cada cabeza como si fuera una verdadera obra de arte, como una pieza de diseño. Ni parafina, ni vela caliente, ni fuego, ni gel, ni amoníaco, ni mousse, ni jabón, ni rastas en forma de trencita (antes que oscurezca, aclaramos de entrada que somos concientes que rastas son las personas que practican la religión rastafari y dreadlocks el peinado que suelen usar, pero como en estas pampas se entienden así, nos permitimos decirles rastas a los dreads para no confundir, después de de todo el uso también hace al lenguaje), ni líquido de permanente. La técnica es natural y varía según el tipo de pelo. “No es lo mismo el pelo de la gente negra, a los que las rastas se les hacen prácticamente solas, que una persona con un pelo sumamente grasoso, cada persona lleva trabajo y tiempo diferente. Además, nuestra técnica es a prueba de todo: humedad, nieve, calor, frío, agua, resiste cualquier cosa”, advierte Coty, que por hacer una cabeza llena de rastas puede cobrar entre 250 y 600 pesos, según el tipo, largo y cantidad de pelo. Y fue justo mientras charlamos con ella sobre las tarifas del look, que llegó un chico con el pelo largo y abundante, similar al de las mujeres que aparecen en las publicidades de crema de enjuague. “Ese trabajo no cuesta menos de 450 pesos”, le advierte Coty y el joven, sin dudarlo demasiado, acepta el trato. Sandro Guzmán

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Pero, ¿cómo se hacen? Lo primero es la fricción, mecha por mecha, Coty trabaja peinando los mechones hasta que se formen unos chorizos de pelo gruesos y esponjosos que luego del segundo paso serán más parecidos a un dreadlock. Una vez finalizada esta etapa, sus asistentes realizan un trabajo fino con hilo y aguja en cada uno de los dreads. Finalmente, se rocía el pelo con un líquido vegetal que genera calor con la fricción de las manos y se les va dando la forma final que tendrá cada una de las rastas, que si están bien hechas y de raíz quedarán paradas durante un tiempo hasta que la gravedad haga su trabajo y las haga bajar. Luego será tiempo del trabajo en casa, para lo cual habrá que conseguir alguien que por unos días haga las tareas de fricción con el asesoramiento personalizado de Coty. En pocas semanas, el look Marley será todo un éxito. Seguramente, a esta altura muchos se preguntarán por qué invertir tiempo, dinero y esfuerzo en un look de este tipo. Coty tiene una anécdota para responder esto. “Un día vino un flaco y me dijo: ‘Haceme el peinado que les gusta a las minitas’, yo le hice unas rastas y se fue re contento. A la media hora me llamó a los gritos de contento porque ya en el colectivo había conseguido los teléfonos de dos chicas diferentes. Y la verdad es que es así, es un peinado que gusta mucho, que genera mucha atracción en el sexo opuesto y que además es tema de conversación. Yo siempre digo que no se pongan de novios hasta tenerlas listas”, dice Coty. Mientras, un cliente que venía para hacer un service en sus dreadlocks da fe con respecto al tema atracción sexual. Por otro lado, están las cuestiones religiosas. En este aspecto Coty prefiere mantenerse al margen. “Yo no soy rasta, pero respeto mucho sus creencias y su religión. Hay gente que quiere tener rastas porque lo sienten y les cabe parte de la religión, pero de pronto toman cerveza o comen carne, resumiendo, no son rastas ultra religiosos (cosa totalmente aceptable). También hay gente religiosa que viene verme para algún retoque o para hacérselas porque saben como yo siento lo que hago. Y finalmente, creo que el peinado de cada uno no tiene nada que ver con sus creencias. No hace falta ser vegetariano, ni fumar marihuana, ni escuchar reggae, ni ser rastafari para hacerse unos dreads, sólo basta con tener ganas”, comenta la artista.--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------HTTP://WWW.RASTASCOTY.COM.AR

Palabras clave: Bob Marley, Dreadlocks, Peluqueria, Reggae